sábado, 25 de marzo de 2017

Sí, sos tóxica
Sí, sos una mierda.
Sí, me armaste mil veces y me revoleaste contra el piso rompiéndome en mil pedazos.
Sí, me usaste para sentirte mejor cuando lo necesitabas.
Sí, me admitiste que posiblemente no hay amor más puro que el mío pero lo vas a seguir buscando en otra gente.
En gente que va a pasar sin pena ni gloria, otra vez. Otra vez. Otra vez. Otra vez. Otra vez.

Ya leíste todo lo que querías leer.
Ahora vení y agarrame la mano
Que estoy cayendo. Al fondo, sí.
A donde no hay forma de volver.

Porque sea verdad o mentira toda la mierda que puedo tirar
Juntos crecimos, juntos caímos
Y juntos nos vamos a levantar.

El tiempo me va a dar la razón, sí.
Cuando tu cabecita termine de entender las cosas
Como fue entendiendo tantas otras que escribí
(Siempre tarde, nunca a tiempo).

Reaccioná, reuní las piezas
Pero no las revolees otra vez
CONSTRUÍ DESDE DONDE LO DEJASTE Y PROGRESÁ
QUE SE TERMINE ESTA BOLUDEZ
ESTIRADA POR AÑOS SIN NINGÚN SENTIDO.

Qué asco de poema, sí.

miércoles, 22 de marzo de 2017

...

Tu cabeza es un tornado. Pero no se habla del tema, no se puede tocar. Nunca.

martes, 21 de marzo de 2017

Pequeña anécdota sobre la Libertad

La tercera parte puede estar tan cerca, tan a la vista, tan evidente, que puede ser inalcanzable.

Ya pasó mucho tiempo acá en la Jaula. La ausencia de esperanza de quienes la habitan y la indiferencia de quienes observan desde afuera es rutina y costumbre. Vi entrar a mucha gente durante la eternidad que llevo acá (poco tiempo para ellos), y sin embargo nunca vi a nadie salir. Hasta hace poco.

Y me tomó por sorpresa haber sido el elegido. "Alguien te espera afuera." me dijeron. No hubo un solo instante de duda, sabía que era ella. La única dueña de la llave que me permitía salir de ahí.

El Ave me miró y no me quiso saludar con un abrazo. No me llevó más que observar sus alas para entender el motivo. Heridas y desgastadas, traían una gran historia detrás que me moría por conocer. Le pregunté triste pero ansioso, y me contó.

Recorrió lugares recónditos del planeta,  esos que jamás hubiera visitado si no aprendía a volar. Conoció personajes que le dieron hogar, comida, agua. Todo lo necesario para continuar su viaje. Incluso golpes y agresiones para que no regrese más.

"A pesar de conocer la mitad del mundo, este sigue siendo mi lugar favorito". Me tomó la mano y miramos juntos el sol caer detrás de la jaula. El lugar no es una maravilla, no. Pero es nuestro lugar. Y el valor de estas cosas puede superar a cualquier ciudad con rascacielos.

"No puedo quedarme acá, ¿Lo sabes, no?".  No emití respuesta. A veces el mundo no está hecho para que cada alma esté en su lugar. A pesar de que ambos sepamos perfectamente lo que piensa el otro, los espectadores de afuera de la Jaula ven en el desorden la forma de afrontar el futuro. Y eso termina afectando, tarde o temprano.

Volví a entrar en la Jaula, sí. La vi partir de nuevo. Pero no volando esta vez (aún no puede). Caminando lentamente desapareció entre la multitud, y con ella mis últimas memorias sobre la libertad. No sé si va a volver, pero es bienvenida. Al fin y al cabo, la llave la tiene ella.