viernes, 24 de octubre de 2014

FIFA 15: ¿Víctima del handicap o mal perdedor? (CUENTO)

¿Handicap?



No estaba entre tus planes tener problemas con el descenso esta temporada. Aunque es cierto que en la temporada anterior sacaste 13 de los 14 puntos necesarios para mantenerte en División 1, por lo que ibas a tener que pasar algunas horas en segunda para volver a la élite, al lugar donde juegan los mejores, el lugar que sin dudas te pertenece. Pero tu equipo es muy bueno y vos también. Llevás más de 4 títulos con ellos y la diferencia entre victorias y derrotas es abismal.

Sin embargo ahí estás, con 11 puntos en 9 partidos y a un pequeño paso de volver a la molesta e insatisfactoria División 3. Comprás algunos contratos, seleccionás la plantilla y vas directo al encuentro final para sacar ese maldito punto, terminar esta mala temporada y empezar de nuevo. Te sobra confianza en tus habilidades, así que la presión no es un obstáculo.

Tras un par de intentos encontrás a un rival, seleccionan las camisetas y entran al partido. Unos segundos en cargar y ahí está: su plantilla. Un equipo barato de la Serie A, que no debe pasar las 60.000 monedas de valor. Defensores mediocres pero eficientes(Cáceres, Leandro Castán, etc.), un mediocampo que no llama la atención de nadie y... sus 3 delanteros. Gervinho, Ibarbo y Biabiany. 3 pesadillas individuales fusionadas con el único fin de arruinarte la vida, de pasarte corriendo por al lado antes de que siquiera reacciones y de mandarte derecho a la tercera división. Pero te calmás, te relajás. Tu equipo es mucho mejor y se lo vas a hacer notar. Pitazo inicial, empieza el partido.


Desde el primer minuto tu intención es aplastarlo, no darle chance de reaccionar a tu oponente y, en lo posible, que el balón llegue muy poco a sus 3 delanteros. Te está saliendo todo muy bien. Tras 4 atajadas fenomenales del arquero rival, lográs que Xavi filtre un pase exquisito a Mandzukic y éste, sin necesidad de controlar el balón, la mande dentro del arco con una buena volea. 1-0 y justicia en el marcador. Todo parece marchar bien, pero tenés que liquidar el partido para no pasar sobresaltos.



Minuto 30 y el encuentro no deja de estar bajo tu control. "¿Llegó a patear al arco alguna vez?" pensás de tu rival, y confirmás que no, no tuvo la oportunidad de rematar nunca. Y llega el momento de definirlo. Te escapás con Pedro por izquierda, emulando una de las jugadas que más odiás que te hagan, dejás a un defensor en el camino y das el pase atrás a Mandzukic. Tu delantero, sin un defensor cerca, en la inclinación perfecta para su pierna hábil, con los fundamentos necesarios para que el festejo sea inminente. Presionás los botones para colocar el disparo contra el segundo palo(como hiciste alrededor de 300 veces) y... "¿¡Qué pasó!?". Tu cara lo dice todo. Mandzukic la envió más cerca del banderín del córner que del arco. Pero no hay que desesperarse, el partido sigue.



Los próximos 15 minutos te dan dolor de cabeza. No sólo te cuesta dar 4 o 5 pases seguidos, sino que las veces que llegas al área con peligro su arquero se convierte en estrella. "¿Por qué Isco le erró a la pelota, por qué?" decís en voz alta con cierto nerviosismo mientras recordás una jugada donde sin el portero en el arco tu jugador intentó pegarle y la pelota pasó entre sus piernas. Ridículo. Esos dos segundos de distracción sirven para que entregues mal un pase y Gervinho comience a correr por el costado de la cancha. "¡Vamos, paren a este hijo de puta!" gritás mientras ves a tus defensores chocarse entre ellos cuando el marfileño esprinta sin piedad y entra al área con un giro inhumano. Gervinho está en el área, sin un defensor cerca, en la inclinación perfecta para definir con su pierna hábil. Pero no, no tiene fundamentos, es sólo un extremo rápido con 69 de remate, no va a poder hacer... gol. El partido está 1-1 y finaliza el primer tiempo.


El único motivo por el que no perdés la cordura es que el empate te salva del descenso. Intentás ignorar las estadísticas pero se te hace imposible: 62% de posesión contra 38% del rival. 10 remates al arco tuyos contra sólo 1 del oponente. Sí, sólo uno, y fue gol. Es un momento ideal para relajarse, tomar aire y dejar pasar todos los segundos que dura el entretiempo. Se viene una segunda parte(vos esperás que no) para el infarto.


Como si los planetas se hubiesen alineado a favor de tu contrincante o ese gol de Gervinho hubiera inyectado en todos sus compañeros una dosis de actitud, confianza y habilidad increíbles, comenzás el segundo tiempo dedicándote a defender el agobiante ataque de tu rival. Ahora él es amo y dueño del partido, tus jugadores de vuelven daltónicos y ya no distinguen entre una camiseta roja y una celeste, fallando casi todos los pases. Contenés durante unos 20 minutos los intentos de desborde veloces que propone tu oponente, pero todo tiene un límite. Biabiany supera a tu lateral izquierdo y envía un centro. Un centro muy malo, por cierto. Tu defensor está bien ubicado para rechazarlo pero... ¡Sorpresa! Tu arquero también quiere tener el honor de despejar esa pelota con los puños. Ambos chocan y el balón sigue su camino, cayendo en los pies de Ibarbo. Y no, el colombiano no perdona, mucho menos con el arco vacío. Gol, ya estás perdiendo 2-1.


De tu boca no pueden salir más que insultos al aire y la ira te consume mientras el rival te festeja como Cristiano Ronaldo ("Calma, calma, que acá estoy yo") y te muestra todas las repeticiones del gol que anotó. Quedan 25 minutos, necesitás un gol. Te autoconvencés de que podés lograrlo porque no queda otra. A empatar o morir.

"¡¡Esto no era tan complicado en el primer tiempo, la puta madre!!" gritás mientras tus intentos de penetrar la defensa rival fracasan rotundamente. Cáceres y Castán empezaron a sacarte con facilidad cada pase filtrado o centro peligroso, haciéndote sentir impotente y hasta incapaz de revertir la situación. En cuanto te quisiste acordar el reloj marcaba 85 minutos. Hora de mandar a todos al ataque.

Cada minuto que pasa es una cuota de esperanza menos. Más que nada porque el rendimiento que estás teniendo no le daría fe ni siquiera al más optimista de los jugadores. Sabés que el resultado es injusto porque demostraste ser mucho mejor en el primer tiempo, pero por algún motivo los muertos se levantaron y hasta te dieron pelea. El árbitro agrega un solo minuto de adición, y pateás desde larga distancia con Xavi. El disparo sale bien. El arquero la despeja y hay tiro de esquina...


Es ahora o nunca. Tu arquero está en el área esperando que le caiga la pelota justo en la cabeza para anotar un gol heroico(aunque sabés que los arqueros nunca cabecean), al igual que el resto de tus jugadores. Respirás hondo, apuntás a Mandzukic y cargás la barra de potencia con la esperanza de que el balón caiga justo ahí...

El arquero del rival sale muy mal, queda a medio camino y Mandzukic le gana a su defensor en el aire en una especie de salto milagroso y dramático. La tensión se adueña de vos cuando la pelota toca la cabeza de tu delantero, y viaja lentamente hacia el arco...

"¡¡GOOOOOL!! ¡¡GOOOOOL CARAJO!! ¡¡LA PUTA MADRE, GOOOL!!". Explotás de alegría. El dulce sabor del gol agónico, de salir del pozo, del objetivo cumplido. Y de la venganza también, ¿por qué no? Ahora es tu rival el que tiene que fumarse a Mandzukic festejando como Cristiano Ronaldo, y las incontables repeticiones del gol que el juego ofrece en ese momento. Satisfacción, felicidad.


Tu oponente saca del medio pero no hay tiempo para más. El árbitro marca el final del partido. Un 2-2 emocionante, que llegó a ser pesadilla y terminó siendo memorable. Sin dudas, esta sensación positiva te va a acompañar por un buen rato. Presionás los botones para salir rápidamente del partido y empezar la nueva temporada ya con un enfoque distinto, pensando en volver a estar entre los mejores, en la División 1, de donde nunca te tuviste que haber ido... pero ahí es donde aparece un pequeño cartel que dice:

"Has perdido la conexión con los servidores de EA"


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2 comentarios:

  1. Bueno, solamente te puedo decir que no puedo jugar a este tipo de juegos, aunque soy buena en otros, pero los de football me ganan, me hago goles en contra, siempre elijo el peor equipo porque tienen linda remera o lindos jugadores, etc jajaja

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